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lunes, 2 de diciembre de 2024

Apertura del Año Jubilar


Firman la nota dirigida a los sacerdotes el arzobispo Stanovnik y el coadjutor Larregain. 

Corrientes, 29 de noviembre de 2024

Estimados Sacerdotes:

¡Que el Señor les dé su Paz!

La palabra indulgencia proviene del latín indulgentia, cuyo significado es perdón, clemencia, misericordia. Permite descubrir y experimentar los atributos de Dios que no tienen límites. Ayuda a tomar conciencia de las consecuencias temporales que tiene el pecado con la pérdida de la gracia y las dificultades, condicionantes, inclinaciones que acarrea la misma, tal como lo podemos ver más desarrollado en la Bula de Convocación del Jubileo Ordinario del año 2025.

La persona conoce dichas limitaciones y le pide a Dios la gracia de poder asumirlas, sanar, perdonar y liberar: la indulgencia se busca. Es el inicio de un fascinante camino de transformación en el que se requiere la participación activa. En ese sentido es que se habla de “ganar la indulgencia”: ¿qué significa esta expresión? Algo muy simple y sencillo, poner los medios necesarios para que esa gracia y misericordia de Dios se haga posible en lo concreto de la vida personal, en ella la indulgencia se encuentra.

Para ello contamos con los medios necesarios: por un lado, la Gracia y Misericordia de Dios que se nos regala y otorga: la indulgencia es don; por otro parte, el esfuerzo de lo que implica trabajar la propia humanidad, que no es tan simple y sencilla por nuestros propios límites, dolores, heridas: es tarea. Lograr la meta de alcanzar la indulgencia es posible integrando ambas dimensiones, teniendo la confianza que solamente desde la fe se pueden recorrer determinados caminos interiores. ¡Que el Señor nos ayude a disponer el corazón para sanar y perdonar!

Desde esta certeza de fe nos animamos a celebrar los caminos jubilares. Qué providente es la Bula de convocación con ocasión del Jubileo Ordinario 2025: «La esperanza no defrauda» (Rom 5,5). Se nos invita a realizar procesos que acorten las distancias entre búsquedas de ideal y justicia, tomar conciencia del poder de la imaginación y de la fe, la importancia del amor y de la compasión, la tensión entre la realidad y los ideal, sacar lecciones de humildad y autoconciencia. Para ello necesitamos momentos fuertes para alimentar la fe y robustecer la esperanza, «compañera insustituible que permite vislumbrar la meta: el encuentro con el Señor Jesús» [Bula 5].

En nuestra Iglesia particular de Corrientes el domingo 29 de diciembre de 2024 daremos apertura solemne del Año Jubilar. Todas las parroquias tendrán un texto ritual y un gesto en común con una procesión de entrada todos juntos, adecuando los horarios de celebración de cada comunidad.


En la Iglesia catedral a las 19.30 se concentrarán los fieles en la Iglesia Santa Rita para caminar y llegar al templo parroquial “Nuestra Señora del Rosario” y celebrar la Solemne Eucaristía a las 20.00. El Año Santo finalizará el domingo 28 de diciembre de 2025 [cf. Bula 6].

Establecemos los cinco santuarios de la Arquidiócesis de Corrientes como lugares ordinarios de acogida y espacios privilegiados de esperanza. Los mismos son: Santuario Basílica de Itatí, Santuario de la Cruz de los Milagros, Santuario Virgen de la Merced, Santuario de san Pantaleón, y Santuario de san Cayetano. Se propone de manera extraordinaria que cada comunidad parroquial (Movimiento- Pastoral- etc.) pueda establecer algún/os día/s para recibir la Gracia de la Indulgencia.

Animamos a la creatividad pastoral para que cada comunidad con sus acentos, contextos y particularidades pueda recrear esta oportunidad y fascinante desafío para tener un «encuentro vivo y personal con el Señor Jesús» [Bula 1] reavivando la esperanza.

Lo saludamos cordialmente en Jesús y su bienaventurada Madre.

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